El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado los resultados correspondientes a la generación y el tratamiento de residuos en España durante 2023. Las cifras permiten obtener una fotografía global del país y, al mismo tiempo, sirven para analizar cómo evolucionan algunos flujos industriales y peligrosos. Sin embargo, el análisis de los datos confirma que todavía existen lagunas de información que dificultan conocer con precisión el comportamiento real de algunos residuos peligrosos.
En 2023 se generaron en España 112,7 millones de toneladas de residuos, lo que sup
one un incremento del 3,5 % respecto al año anterior. De ese volumen, alrededor del 3% corresponde a residuos peligrosos, una proporción que se mantiene estable en el tiempo y que refleja la importancia del tejido industrial en su generación. Dentro de la información disponible, puede observarse la evolución de algunos residuos industriales que tradicionalmente gestionan las empresas especializadas.
En el caso de los residuos ácidos, alcalinos o salinos se gestionaron 11.830 toneladas, frente a las 30.667 toneladas registradas en 2022. Esto supone una caída superior al 61% interanual, aunque la serie histórica ya muestra que esta tipología ha tenido oscilaciones significativas durante la última década.
Otro flujo del que se disponen datos es el de los residuos químicos, que crecieron un 12% en comparación con 2022, alcanzando las 30.256 toneladas. Esta categoría, que agrupa desde disoluciones químicas y reactivos agotados hasta otros residuos complejos, continúa siendo uno de los flujos que más gestión requiere en las plantas de tratamiento.
Además, los lodos de origen industrial muestran en 2023 un comportamiento diferenciado según su tipología. Por un lado, los lodos de efluentes industriales secos alcanzaron 38.158 toneladas, lo que supone una reducción del 29 % respecto a las 53.909 toneladas registradas en 2022. Esta caída rompe la tendencia ascendente de años anteriores. Por otro lado, los lodos y residuos líquidos procedentes de procesos industriales también experimentaron un descenso, pasando de 113.364 toneladas en 2022 a 98.606 toneladas en 2023, es decir, una disminución del 13 %. Pese a esta bajada, ambos flujos continúan situándose entre los residuos industriales de mayor volumen en España, lo que evidencia la importancia de contar con capacidades de tratamiento robustas y estables en el tiempo.
Sin embargo, la publicación del INE vuelve a evidenciar que, pese al avance de las estadísticas nacionales, siguen faltando datos esenciales sobre residuos peligrosos. No se ofrece información desagregada sobre aceites usados, disolventes o determinadas corrientes químicas —todas ellas relevantes para la actividad industrial y para las plantas de tratamiento especializado. Tampoco se incluyen datos territoriales que permitan entender la distribución por comunidades autónomas ni se detalla el destino final de cada flujo, algo fundamental para medir el grado real de valorización en España.
Un sistema estadístico más robusto permitiría a la industria planificar de forma más eficiente, ayudaría a las administraciones a diseñar políticas más ajustadas a la realidad y facilitaría la comunicación con la ciudadanía sobre la importancia del tratamiento seguro de los residuos industriales y peligrosos.
